Ruidos pasajeros
de Jorge Figueroa
Ediciones “La escalera”
Abril 2006 por Juan Alberto Nuñez
Resignificar detalles, pequeñas circunstancias de vida, valerse de la palabra para darle corporidad expresiva a lo soñado, darle peso poético a privativos momentos o fugaces instantes es, por cierto, parte de la sensible labor de todo poeta. No es tarea fácil, al menos para quienes asumen la poesía, como una aventura hacia lo hondo de uno mismo, pero Jorge Figueroa, nacido en Santiago del Estero en 1956, que ha venido publicando en distintos medios literarios de la capital y del interior, y es a la vez de esos seres que suelen andar por los Centroz Culturales del conurbano bonerense, con su guitarra a cuesta, haciendo oír sus propias canciones y la de otros autores, conocidos y no conocidos, asume, en esta oportunidad, el peso de dar a conocer sus “Ruidos pasajeros”; una poesía, podría decirse, desprovista de ese follaje fatuo. No dice por decir, apelando a lo que siente, sino que busca la manera de trasmitir lo que le asombra, lo conmueve, le apasiona, lo entristece, con el lengusaje común a todos, pero dejando que la poesía, como un río manso, vaya engarzando y dándole una marcada intensidad a su palabra.
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